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viernes, 13 de abril de 2012

DOCE AÑOS dc Elbio Rubén Lezchik

Todavía estoy temblando -le dice al periodista- así que le ruego si hay alguna desprolijidad en mi relato, me disculpe.
-No hay problema, le entiendo perfectamente –le responde y enciende su grabadora.
El barrio de clase media trabajadora está revolucionado. Toda la gente se moviliza hacia la casa de la familia Fernández no bien se enteran. La señora de Fernández aún está en la clínica y su médico de cabecera le está haciendo todos los estudios necesarios antes de emitir el informe médico en rueda de prensa.
-Fue hace doce años cuando las dos noticias llegaron juntas –continúa-. Mi esposa había comenzado hacía algunos meses con alteraciones en sus ciclos menstruales, cosa que no era normal en ella, y juntos fuimos a la consulta. Luego de varios estudios de diagnóstico, el ginecólogo reunió todos los informes para analizarlos en junta médica, según nos dijo. La alegría del tan esperado embarazo diagnosticado dejó paso al segundo diagnóstico paralelo: carcinoma de endometrio hemorrágico.
-¿Qué hicieron al conocer estas noticias?- pregunta el periodista.
-Lo primero que necesitábamos conocer era la viabilidad del embarazo, el médico nos informó que era un caso sumamente raro y que no podía arriesgar ningún pronóstico, lo cierto es que si se sometía a una cirugía, en ese acto se debía realizar un aborto, pues se extirparía todo el útero. Y si se le aplicaba un tratamiento quimioterápico por drogas o por rayos, el bebé moriría.
Los rumores sobre el motivo son inciertos, hay muchas versiones. Pero todos coinciden en que el viaje que realizaron al interior era considerado como la última chance. Estaba muy débil y pálida y muchos en el barrio no aprobaron que el esposo la someta a semejante esfuerzo. Lo cierto es que nadie los vio regresar, sino que, según dicen, llamaron desde el móvil para avisar que se dirigían directamente a la clínica.
-¿Qué decisión tomaron?
-Nos fuimos a casa sin avisarle a nadie nada de lo conversado en la clínica. No podíamos ni queríamos hablar con nadie. Nuestro dolor era muy grande. A la madrugada, mi esposa me comunicó que quería que nuestro bebé nazca, que ella no se sometería a ningún tratamiento mientras durase la gestación. No pude decir nada, no se me ocurría nada. Solo nos abrazamos y nos quedamos dormidos.
-Fue una decisión arriesgada.
-Si, pero mi hijo ya cumplió once años.
-¿Qué hicieron luego del nacimiento de su niño?
-Como durante el embarazo el tumor no creció y permitió el normal desarrollo del bebé, mi esposa quiso amamantarlo lo que más pudiese. El sangrado no era muy profuso, pero sí continuo. Al tiempo reiniciamos las rondas de consultas e interconsultas médicas, pero ninguno daba certeza sobre el tratamiento a seguir. Ella se sometió a todo lo que le indicaban, pero el tumor se había vuelto intratable, con el agravante de que muchas veces no podíamos continuar la terapia, pues a causa de los grandes costos, se nos acababa el dinero rápidamente.
-¿No tuvieron ayuda estatal? –pregunta el periodista.
-El gobierno municipal nos daba cada tanto los pasajes y la estadía en la capital, pero últimamente todo lo gastado provino de la buena voluntad de mis vecinos. Se hicieron fiestas a beneficio de mi esposa, rifas, asados, y un sinfín de cosas que promovieron a que muchos quisieran colaborar con dinero.
-¿Por qué viajaron?
-Mi cuñado trabaja en una empresa que tiene muchas sucursales distribuidas en todo el país y nos contó que hace una semana, un compañero no vidente de una de esas sucursales lo buscó y regresó sano. Y no es mentira, pues era conocido en toda la empresa por sus habilidades administrativas y, con su discapacidad, hasta aventajaba al resto de sus compañeros de oficina.
-Cuénteme cómo fue el encuentro.
-Cuando llegamos en el auto, preguntamos dónde estaba. Nos dirigimos hacia allí, pero a causa de la multitud, debimos dejar el vehículo lejos y caminar. Se hizo largo, pues la debilidad no le permitía avanzar con rapidez a mi esposa. No pudimos acercarnos demasiado, pues una valla y un cordón humano nos impedían el paso. Nos miramos abatidos, pero ella sonrió, sonrió con la misma sonrisa que tenía en su rostro la noche que decidió continuar con el embarazo. Me soltó la mano y de algún modo que a mí me fue imposible imitar, se deslizó entre la muralla de personas, parecía no tener volumen, ser de aire, avanzaba contorneándose y esquivando de tal modo que la perdí de vista.
-Hasta que regresó.
-Sí, hasta que distinta, muy distinta, regresó a mi lado. “Lo toqué” me dijo, y las lágrimas llenaron sus ojos.
El Director Médico de la clínica encabeza la comitiva compuesta por el jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia, el Jefe del Servicio de Oncología Clínica y el matrimonio Fernández. Los periodistas se atropellan para lograr la mejor ubicación. Una vez logrado el silencio, el Director informa que según la evidencia científica que obra en su poder, y comparando los resultados recientes con la historia clínica de la paciente, y luego de serios debates en la junta médica formada para este fin, concluimos que la paciente está completamente sana.
©2011 Elbio Rubén Lezchik


19 comentarios:

Pedro Luis López Pérez dijo...

Un relato verdaderamente entrañable con un final feliz.
Preciosa Historia.
Un abrazo a todos los miembros de esta ejemplar sociedad.

ALBORADA dijo...

Maravilloso e impactante.

Dios mío, y todavía muchos dicen que la fe no obra milagros.

Les dejo mi abrazo y como siempre éxitos, amigos.

jose maria criado lesmes dijo...

Emotivo relato y cuasi milagroso.
!ojala! eso fuera frecuente.
Un abrazo

merche marín dijo...

Lo tocó y algo obró en ella el milagro esperado. Los milagros ocurren a veces, ¿no?
Mil besos.

Pluma Roja dijo...

Se podría llamar un milagro. Un buen relato.

Saludos cordiales.

fus dijo...

Me ha gustado que este relato tenga un final feliz.

un abrazo

fus

MORGANA dijo...

Una maravillosa historia que me emocionó.
Gracias siempre.

Maribel Cano dijo...

Una triste historia que tuvo un final muy felíz...
Preciosa desde principio a fín, me tuvo intrigada y sin levantar la vista hasta el final..

Saludos para todos con mis mejores deseos

Doris Dolly dijo...

S.A.D.E...." Doce años "

Esa señora ha tenido fe y ha producido un milagro.

¡¡¡ Maravilloso "

un beso desde la provincia de Santa Fe

Rosa.E dijo...

Me ha encantado leer tu historia, afortunadamente el final muy feliz
Buen fin de semana
Un abrazo

Marina Fligueira dijo...

¡Holaaa!

Es un excelente relato plasmado a las mil maravillas.
Me encantó por tener un final tan positivo.

Gracias por compartir tan bellas letras. Ha sido un placer pasar a leerte.
Te dejo mi gratitud y mi admiración. Un beso y feliz fin de semana para todos vosotros.

Marina Fligueira dijo...

Es un excelente relato plasmado a las mil maravillas.
Me encantó por tener un final tan positivo.

Gracias por compartir tan bellas letras. Ha sido un placer pasar a leerte.
Te dejo mi gratitud y mi admiración. Un beso y feliz fin de semana para todos vosotros.

sabores compartidos dijo...

Bueno al menos por esta vez tuvo un final feliz.
Bello relato amigos.
un abrazo

La sonrisa de Hiperión dijo...

De nuevo por tu casa, disfrutando de las cosas que nos dejas.

Saludos y un abrazo.

lola dijo...

una brazo

feliz fin de semana

PEPE LASALA dijo...

Qué relato tan bonito, y tiene un buen final, me ha gustado muchísimo, enhorabuena. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

Thony Caro dijo...

AMIGOS: LA FE VA MAS ALLÁ DE LO INCOMPRENSIBLE.-
FELICITACIONES POR LA NOTA.-
SALUDOS

La Gata Coqueta dijo...



En cada momento
Que paso a visitarte
Me premias con...

La sonrisa de tu mirada
La melodía de tus labios
Y la poesía de tu corazón

Para festejar la amistad
Que esta enriquecida
Por la transparencia y humildad

Deseo disfrutes de un merecido descanso
En estos días del fin de semana

Un abrazo te hago llegar
Tan profundo
Como los sentimientos.

María del Carmen

midala dijo...

Preciosa historia .Me parece muy humana y tierna .Ojala,los milagros existieran,ojala.
Milllll besitos