Me
llamo SILVIA GRACIELA BONETTO, nací en un pueblo pequeño llamado San
Antonio de Litín, de La provincia de Córdoba, hace 53 años, desde hace
tiempo vivo en Villa María una ciudad muy hermosa donde tengo mis afectos
y mí trabajo.
Con mi esposo Víctor Hugo, formamos una
familia maravillosa con tres hijos; una mujer: Verónica y dos varones:
Sebastián y Pablo. Tengo tres nietos: Robertino, Constanzo, Felipe y otro bb.
que nacerá en Septiembre. Ellos son mi gran fortaleza y me predisponen a
desenfundar ilusiones y esperanzas.
Cursé mis estudios en el Instituto
Gabriela Mistral de Villa María, recibiendo el título de profesora de
Nivel Inicial, llegando a ser directora luego de una larga trayectoria,
por jardines de Infantes: rurales, urbanos y marginales, allí recogí
numerosas experiencias de vida que me llevan , creo yo, a entender las actitudes y sentimientos de
las personas.
Hace cuatro años he quedado viuda y por
esas cosas de la soledad, me atreví a escribir, es lo que siempre me gustó y
mis amigos de la SADE
hicieron que publicara algunos de mis poemas. Para mi fue una satisfacción
personal que nunca pensé que lograría. Mi actitud frente a la vida es muy
positiva, seguir andando… sintiendo que mis etapas se van cumpliendo y cerrando
mis círculos de vida. Por eso estoy muy feliz y me atrevo a plasmar lo que
pienso y siento.
Sigilosamente te acercas,
para hacer de mí tú presa.
León apasionado,
miradas cómplices…
Pasiones desenfrenadas
Momentos robados.
LLUVIA
Tú que conjugas
la lluvia con la pasión.
Tú que vistes de perfume mi febrero.
Tú que no sabes nada de mí
y con las gotas que caen, lo puedes
todo…
Te propongo…
Caminar el mismo sendero
robarle
momentos a la vida
… y entonces, cuenta conmigo…
MIEDO
En un capullo
estas
inmóvil
sin dejar
salir
tus sentires,
tus emociones
- ¿a que le
temes?
A este mundo,
que tienes
delante
por descubrir,
transfórmate
en pájaro,
vuela…
Mira desde
muy alto
lo que dejas
atrás,
miedos
desilusiones.
Atrévete…
Grita lo que
sientes
Vive!!
DE SENTIRES
Cuando
partiste,
saludabas
tranquilo
como
recordándolo todo
lo pude
observar en tu mirada serena.
Y yo…me quedé
sentada, inmóvil,
pensando en
ese lugar donde fuimos cómplices
de una pasión
que nacía lentamente.
Aún oía tu
voz, sentía tu piel y el aroma de tu perfume,
que no se
desprendía de mis sentires.
Un torbellino
de suave seda nos cubrió y amada así,
no quería tu
partida temía un final.
Mi corazón
golpeó fuerte en mi pecho,
tal vez
pudiste oír mis latidos.
Hay…este
corazón frío
puede sólo
dibujar en la playa de las emociones,
este secreto;
que es….tuyo y mío.
©2011Silvia Graciela Bonetto





