ESCRIBE ... ISABEL ALMADA
EL INFIEL
¡Abre las puertas y
ventanas, madre!
para que entre luz y
llene los rincones.
Deja que el agua
corra por las laderas.
Que las montañas
arrojen perfumes
y millones de flores
se abran al viento.
Que los bosques
bailen danzas milenarias.
Para que ya, en la
noche,
cuando todos duerman,
la cruz del infiel
borrará la luna.
POEMAS AUSENTES
Hay poemas ausentes
que vagan perdidos.
Algunos se mezclan
con la muchedumbre.
Hay otros poemas
errantes y rendidos.
¿Adónde habrá quedado
el verso ausente?
¿Quién robó su voz?
El viento robó sus frases.
Sus palabras
elocuentes con su voz ardiente.
Hoy quise encontrar y
escribir poemas escondidos;
no pude, hay páginas
esperando la tinta de los poetas.
Hay letras vaciadas
que viajan por sendas desnudas,
hay viejos vocablos
que resurgen en una lira.
Y hay odas que falta
sellar en los poemas ausentes.
Como si ellas fueran
madres parturientas de la vida.
ERA
Era…
la formación de los
vientos.
Una oleada
centellante en las mañanas.
y como pájaro,
revoloteando estabas
con pasos nevados y
alas encarnadas.
Esperó un momento
elevar su retirada…
Para fundirse en su
mirada diluviana, fugaz.
Con los ojos me
hablabas, de su añoranza.
Y una música
diferente, flemática se oyó.
Tu voz persistió, a
través del tiempo.
Nada es igual, sigo
mi marcha solitaria.
Es una espera,
azarosa del movimiento.
El alba abrió su
camino y voy, tras el día.
Y un grito áspero,
nace desde el alma.
escuchando el canto,
tutelar de la vida,
bebiendo a sorbos,
agrios de ausencias.
Ajeno a mi alma dulce
y trasnochada.
Vuelvo a mirar de
frente a otros rostros,
a escuchar, otras
ofrendas clandestinas
Y otras veces, mis
ojos miran el murallón.
Ineludible, un sinfín
de ilusiones desmayadas
Y ya, nada queda,
solo, el sueño de la vida.
(Sin título)
Me detengo…
En un rincón de mi
existir, una lágrima cae.
Lenta en mi angustia,
quemando el alma.
Me detengo…
Porque quiero vivir,
correr, reír,
Y tengo los ojos
mojados, rojos.
Transito mi pena, mi
nuevo mundo.
ODA A LAS POESÍAS
Siempre me mira con
diferentes ojos.
Encuentro en cada
letra, una lira nueva.
¡Procúrenme, dejarme
alguna frase nueva!
Que sea como el
céfiro y nos abrigue.
Solo se embarcan olas
y epistolarios.
Hay versos sacros,
detrás de los sonidos.
La poesía, interroga
nuestro pensamiento.
Nos hablan,
reafirmando un estilo literario.
Observo sus vocablos,
razono metódicamente.
Son sellos, escritos
en imprenta o cursivos.
Con su vieja
vestimenta, llenos de encanto.
La poesía viste, como
los lirios del campo.
CON LAS MANOS UNIDAS…
Aquella tarde, habló
de los dos,
Nadie podrá quererte
como yo,
Me lo dijo muchas
veces y le creí.
Amaba su piel, sus
ojos, sus pies
Todo de él amaba, era
mi adoración.
Una mañana, perdí el
lucero del alba.
ÉL era mi gula, mi
estrella, mi sol estelar.
Nadie vio, el
amanecer oscuro de sus ojos,
Cruzamos la ciudad,
sin luna y desnudos.
Caminamos con las
manos unidas
La mirada tibia, en
un mar crepuscular
La voz fundida,
dentro de la noche azul-
Mientras el día caía,
sobre el mundo.
Nadie nos vio esa
tarde
Con las manos unidas.
LABIOS DESCOMPUESTOS
Una noche, crucé el
cielo amarillo.
Y corrí la cortina
trasnochada.
Vi, los ojos
desafiantes de la turba
Que me miraban como
miran los tigres,
Acechando, allí en
las tinieblas.
Donde la risa
sarcástica y el delito
Se venera y flamea
como bandera.
Zona roja de bajos
cascabeles
Donde el fango
alimenta tropeles.
Lecho negro de
gemidos clandestinos.
Y culebrean, entre
anofeles sin lunas
Fantasmas moribundos
se castigan
Mar de vicios, y
labios contaminan.
©2013 Cristina Pablos - Presidente-











