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domingo, 6 de octubre de 2013

GENTE DE NUESTRA FILIAL Y SU POESÍA


ESCRIBE ... ISABEL ALMADA

EL INFIEL
¡Abre las puertas y ventanas, madre!
para que entre luz y llene los rincones.
Deja que el agua corra por las laderas.

Que las montañas arrojen perfumes
y millones de flores se abran al viento.
Que los bosques bailen danzas milenarias.

Para que ya, en la noche,
cuando todos duerman,
la cruz del infiel borrará la luna.


POEMAS AUSENTES
Hay poemas ausentes que vagan perdidos.
Algunos se mezclan con la muchedumbre.
Hay otros poemas errantes y rendidos.

¿Adónde habrá quedado el verso ausente?
¿Quién robó su voz? El viento robó sus frases.
Sus palabras elocuentes con su voz ardiente.
Hoy quise encontrar y escribir poemas escondidos;
no pude, hay páginas esperando la tinta de los poetas.
Hay letras vaciadas que viajan por sendas desnudas,
hay viejos vocablos que resurgen en una lira.
Y hay odas que falta sellar en los poemas ausentes.
Como si ellas fueran madres parturientas de la vida.


ERA
Era…
la formación de los vientos.
Una oleada centellante en las mañanas.
y como pájaro, revoloteando estabas
con pasos nevados y alas encarnadas.

Esperó un momento elevar su retirada…
Para fundirse en su mirada diluviana, fugaz.
Con los ojos me hablabas, de su añoranza.
Y una música diferente, flemática se oyó.

Tu voz persistió, a través del tiempo.
Nada es igual, sigo mi marcha solitaria.
Es una espera, azarosa del movimiento.
El alba abrió su camino y voy, tras el día.

Y un grito áspero, nace desde el alma.
escuchando el canto, tutelar de la vida,
bebiendo a sorbos, agrios de ausencias.
Ajeno a mi alma dulce y trasnochada.

Vuelvo a mirar de frente a otros rostros,
a escuchar, otras ofrendas clandestinas
Y otras veces, mis ojos miran el murallón.
Ineludible, un sinfín de ilusiones desmayadas
Y ya, nada queda, solo, el sueño de la vida.


(Sin título)
Me detengo…
En un rincón de mi existir, una lágrima cae.
Lenta en mi angustia, quemando el alma.
Me detengo…
Porque quiero vivir, correr, reír,
Y tengo los ojos mojados, rojos.
Transito mi pena, mi nuevo mundo.


ODA A LAS POESÍAS
Siempre me mira con diferentes ojos.
Encuentro en cada letra, una lira nueva.
¡Procúrenme, dejarme alguna frase nueva!
Que sea como el céfiro y nos abrigue.

Solo se embarcan olas y epistolarios.
Hay versos sacros, detrás de los sonidos.
La poesía, interroga nuestro pensamiento.
Nos hablan, reafirmando un estilo literario.

Observo sus vocablos, razono metódicamente.
Son sellos, escritos en imprenta o cursivos.
Con su vieja vestimenta, llenos de encanto.
La poesía viste, como los lirios del campo.


CON LAS MANOS UNIDAS…
Aquella tarde, habló de los dos,
Nadie podrá quererte como yo,
Me lo dijo muchas veces y le creí.

Amaba su piel, sus ojos, sus pies
Todo de él amaba, era mi adoración.
Una mañana, perdí el lucero del alba.

ÉL era mi gula, mi estrella, mi sol estelar.
Nadie vio, el amanecer oscuro de sus ojos,
Cruzamos la ciudad, sin luna y desnudos.

Caminamos con las manos unidas
La mirada tibia, en un mar crepuscular
La voz fundida, dentro de la noche azul-

Mientras el día caía, sobre el mundo.
Nadie nos vio esa tarde
Con las manos unidas.


LABIOS DESCOMPUESTOS
Una noche, crucé el cielo amarillo.
Y corrí la cortina trasnochada.

Vi, los ojos desafiantes de la turba
Que me miraban como miran los tigres,
Acechando, allí en las tinieblas.

Donde la risa sarcástica y el delito
Se venera y flamea como bandera.

Zona roja de bajos cascabeles
Donde el fango alimenta tropeles.
Lecho negro de gemidos clandestinos.

Y culebrean, entre anofeles sin lunas
Fantasmas moribundos se castigan

Mar de vicios, y labios contaminan. 
©2013 Cristina Pablos - Presidente- 

viernes, 7 de junio de 2013

HOY...ISABEL ALMADA NOS DELEITA CON SU POESÍA


Isabel Almada, integrante de nuestra filial, nos deleita con la belleza de sus inspiraciones.
  

Callada
y misteriosa amiga.
Atada a la sombra
 de la vida.

Escuchando lo eterno
unida a las almas
de los solitarios
se desnudan.

Buscando sin prisas
una sinfonía, una oda.
Estás sigilosamente 
callada.

Sin tiempo
Sin ausencias
Observándonos
del otro lado del sonido.

Jugando con la magia
Marcándonos el tiempo
Nos muestras la luz
Su presencia

Misteriosamente callada.

Y LAS HOJAS ...

Y las hojas...
Volaron con mis sueños
rojo, como 
oreja herida
blanca, como la nieve,
fría, como el silencio.
Con las manos quietas
tristes y dolidas.
Y las horas volaron
como las hojas...
Éramos ellos, tú y yo,
engranajes de vientos
en el laberinto.

SIN VUELO

En...
la humilde alcoba, ya sin luminaria,
veía desde lejos, morir sus sueños
y me quedé sin voz, sin eco y enmudecida.
Aparecieron las telarañas,
descolgándose  de la azotea.
como si fueran fantasmas.
Trasnochada y sin consuelo aquella noche
se abrió el ojo de luz plateado, bailando
y, sobre la misma cruz del abandono,
un hedor, taladró las fosas olfativas.
Había perdido la esperanza,
y quedé sin vuelo, en medio del camino.
Un sendero arrugado y espinoso
escuchando, el ensordecedor silencio de la vía.

©2013 Eduardo César Belloccio - Presidente-