En el mes de mayo celebró la S.A.D.E. Filial Villa María, la primera mateada del año. Un encuentro entre poetas donde la unión y la amistad se ponen de manifiesto.
Entre los presentes, lograron un Cadáver exquisito, que es un ejercicio literario de participación.
Lo comparten con sus amigos seguidores.
CADÁVER EXQUISITO
A la orilla lejana se acercaba un barco ebrio.
Y el timonero se mostraba enquiciado ante el
viento que soplaba, dejando al descubierto mil esperanzas casi perdidas…y el
horizonte, pintando un ocaso que lo dejaba triste y silencioso.
Yo lo había imaginado, soñado de niño. Lo
recordé en la memoria.
En su ebrio navegar dejaba una estela
iridiscente iluminada por la luna.
Parecía estar deshabitado por su andar sin
rumbo, pero pude ver, a la distancia, que iba un hombre solitario, con arrugas
my marcadas y rasgos de profunda tristeza.
En su tambalear parecía el bebedor empedernido
que busca en su embriaguez sepultar viejas penas; en su caso lo haría en la
profundidad del mar.
…Y en la profundidad del mar solo le quedaba
evocar los recuerdos.
Más…, rebozaba de alegría abriendo a su paso el
agua, ahora mansa y, seguro, avanzando hacia la orilla, en su larga travesía de
hombre solitario, que un día había sido habitada por afectos que aún llegaban,
a entibiarle los sentimientos.
Tú, barco ebrio que en el navegar el mar eres
como mi imagen, ebria de amor y solo, en la inmensidad, viajo…viajo…
Siempre encontrarás un iluso de las ilusiones,
un bohemio de la vida y un caminante que nunca se detiene. Que busca el hilo
del laberinto marítimo en una ola lejana sin tiempo y sin destino.
Un barco ebrio que levanta su quilla para
navegar…y al desconsuelo… lo hunde en el fondo del mar.
©2012 Eduardo César Belloccio